Nunca te Pares

Nunca te pares

Nunca te Pares: Lecciones de Liderazgo y Perseverancia Desde los Inicios de Nike

¿Alguna vez has tenido una idea que parece completamente descabellada, un sueño tan grande que muchos te dirían que es imposible?

¿Has sentido la presión constante de las finanzas, los desafíos inesperados y la duda, tanto propia como ajena? La historia de Phil Knight y los inicios de Nike, narrada en su autobiografía “Nunca te pares” (Shoe Dog en su versión original), es un testimonio inspirador de cómo una idea nacida al trotar, con una inversión inicial de solo 50 dólares, pudo dar origen a una de las empresas más grandes del mundo, valorada hoy en más de 140 mil millones de dólares. Este viaje no fue fácil, sino una batalla constante

que ofrece valiosas lecciones para cualquier líder o emprendedor.

Phil Knight no era un visionario extravagante desde el principio; incluso se describía como una persona “medio aburrida”. Sin embargo, tuvo una idea clara: inspirándose en cómo los japoneses estaban compitiendo en mercados como el automotriz y las cámaras, creyó que lo mismo podría pasar con el calzado deportivo. Su primer paso fue un audaz viaje alrededor del mundo en 1962, patrocinado en parte por su padre. Fue durante este viaje, en Japón, donde, sin tener aún una empresa formal, improvisó el nombre “Blue Ribbon Sports” y logró un acuerdo inicial para importar zapatillas Onitsuka Tiger. Este fue el comienzo de una relación tensa y compleja con un proveedor que eventualmente se convertiría en un rival.

Los inicios estuvieron marcados por la precariedad financiera. Knight tuvo que trabajar como contador en Price Waterhouse y luego como profesor a medio tiempo para subsistir. Como él mismo reflexionó, aprendió de estos trabajos, observando cómo sobrevivían las empresas, cómo vendían y sobre todo, por qué quebraban, dándose cuenta de que la falta de patrimonio neto era una causa principal de quiebra. Esta etapa dual, trabajando por necesidad mientras construía su sueño, es una realidad para muchos emprendedores.

Un hito crucial fue la incorporación de figuras clave a su equipo. Bill Bowerman, su exentrenador de atletismo, no solo se convirtió en su socio principal tras ver el potencial de las zapatillas sino que fue un genio detrás del desarrollo del producto, experimentando con diseños para mejorar el rendimiento de los corredores. Jeff Johnson, el primer empleado de Blue Ribbon Sports, inicialmente visto como “cansón” por su constante comunicación, demostró ser indispensable por su pasión, su conexión con los clientes y su habilidad para escuchar sus necesidades. Otros miembros como Woodell y Strasser también fueron vitales. La historia de Nike, como se resalta en las fuentes, es intrínsecamente la historia de su equipo.

Lo que distingue a Phil Knight y a su equipo es su capacidad para seguir adelante a pesar de los golpes. Enfrentaron el escepticismo del banco, que veía el negocio como un “campo de minas”, mientras que Nicho, otra empresa, veía un “potencial tremendo”. Tuvieron que navegar una relación cada vez más hostil con Onitsuka, lidiando con retrasos, errores en los envíos y una demanda en Japón, que respondieron con una contrademanda en Estados Unidos. En momentos de crisis total, cuando todo parecía perdido, Knight mostraba un liderazgo inspirador, como en la Feria Mundial de 1972, donde, a pesar de recibir zapatos de mala calidad justo antes del evento, reunió a su equipo y proclamó: “Lo que intento decir es que los tenemos justo donde queremos.”. Este fue su “Día de la Independencia”, el momento de apostar por sus propias convicciones y marcas.

La perseverancia es una lección constante; en los momentos más difíciles, cuando sentía la angustia de un posible fracaso, encontraba consuelo y claridad al salir a correr, su forma de meditar.

El equipo no solo era talentoso, sino que compartía un espíritu de camaradería, lealtad y gratitud, luchando “contra la conformidad, el aburrimiento y la monotonía”, vendiendo más que un producto, vendiendo “un concepto, un espíritu”. Knight supo identificar y potenciar las habilidades de su equipo, como la capacidad negociadora de Strasser o la conexión de Johnson con los atletas y distribuidores. Supo escuchar a su equipo, incluso cuando sus propias ideas, como los nombres propuestos para la marca (falcon, dimension x, bor bendal), no eran las mejores; fue Johnson quien, inspirado en un sueño, propuso el nombre “Nike”.

La historia también muestra la adaptabilidad y la visión estratégica. Pasaron de ser distribuidores a fabricar su propio calzado, buscando alternativas de producción en México y luego en Taiwán y China. Knight tuvo la visión de que los zapatos deportivos no serían solo para atletas, sino para el uso diario. Entendieron la importancia de la marca, creando el icónico Swoosh por solo 35 dólares. Fueron pioneros en el patrocinio de atletas, viendo a figuras como Steve Prefontaine y más tarde Michael Jordan no solo como herramientas de marketing, sino, en la visión de Knight, casi como familia, permitiendo a la gente “vivir otras vidas” y sentir una conexión con los productos que usaban.

El camino estuvo lleno de riesgos, como pactar con abogados bajo un acuerdo de cuota litis por no tener dinero o decidir salir a la bolsa en 1980, un movimiento crucial para asegurar el capital necesario para el crecimiento. Incluso enfrentaron el desafío de imitaciones y problemas con impuestos millonarios, mostrando audacia al demandar por antimonopolio. La historia sugiere una mezcla de estrategia, reacción ante las circunstancias y quizás, como Knight mismo reflexiona, algo de azar. Pero sobre todo, es un testimonio de que, incluso con 178 millones de dólares en el banco tras la oferta pública, el fundador sentía que el mundo “era igual que el día anterior” y que lo único que importaba era seguir trabajando.

La narrativa de “Nunca te pares” ofrece lecciones prácticas sobre la realidad del emprendimiento y el liderazgo. Nos enseña la imperativa necesidad de la perseverancia, de no detenerse a pesar de los obstáculos. Destaca que un equipo apasionado, leal y competente es fundamental para superar desafíos y capitalizar oportunidades. Subraya la importancia de tener una visión clara pero también la flexibilidad para adaptarse, aprender de los errores y escuchar tanto al mercado como a quienes te rodean. Nos recuerda que construir algo grande requiere audacia, resiliencia y una ética de trabajo implacable.

Para seguir profundizando en las lecciones de liderazgo, motivación y emprendimiento a través del fascinante mundo del cine, los invitamos a leer más artículos y ver videos en nuestra página www.elprofesorgranadillo.com.

Artículo cocreado con NotebookLM a partir de la información del canal de YouTube de El Profesor Granadillo.

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